Tengo 2 años en el sector inmobiliario y formo parte del equipo de Mr. Home desde la apertura de la oficina en Santiago, momento en el que tomé la iniciativa de postular para convertirme en agente inmobiliario. Desde el inicio, me inspiró la visión clara del negocio y el enfoque estratégico con el que trabajamos cada proyecto.
Descubrí que una buena decisión inmobiliaria puede transformar vidas: puede darle estabilidad a una familia, acelerar la libertad financiera de un inversionista y convertirse en un legado para las próximas generaciones. Esa comprensión cambió mi perspectiva. Entendí que este trabajo no se trata solo de propiedades, sino de propósito, planificación y futuro.
Para mí, ayudar a una persona a encontrar su hogar o su inversión implica asumir una gran responsabilidad. No es simplemente cerrar una transacción; es acompañar una decisión que impactará su estabilidad, su familia y su patrimonio. Por eso trabajo con orden, datos y visión. Mi prioridad no es vender rápido, sino que cada cliente tome una decisión segura, rentable y alineada con su propósito financiero.
Entiendo que cada decisión inmobiliaria influye directamente en la estabilidad futura y en la construcción de patrimonio. Mi enfoque se basa en análisis, claridad y proyección a largo plazo. Me guían la fe, la integridad y la disciplina. Como cristiano, creo firmemente en la buena administración y en actuar siempre con coherencia.
Una experiencia que marcó mi carrera fue acompañar a un cliente que estaba a punto de invertir por impulso, motivado por el miedo a perder una oportunidad. Decidimos detenernos, analizar con calma y esperar. Meses después encontró una opción más rentable y segura. Ver su tranquilidad al tomar una decisión bien estructurada me confirmó que mi verdadera función no es vender propiedades, sino proteger el patrimonio y brindar claridad cuando más se necesita.
En esta profesión he aprendido que el orden financiero, la disciplina y la estrategia siempre superan la emoción y la prisa. También confirmé que la confianza no se construye con promesas, sino con coherencia y resultados.
Fuera del trabajo disfruto alabar a Dios, leer, enseñar, viajar y pasar tiempo en la playa. Creo en el crecimiento integral: espiritual, intelectual y financiero.
Si pudiera dejar un mensaje a cada cliente sería este:
Dios nos llama a administrar bien; invierte con sabiduría hoy para vivir con tranquilidad mañana.